Yolanda Lucas1, Miguel A. Meca1, Paola Mura1, João Gil2, Sébastien Thorin3 & Daniel Martin1
1 Centre d’Estudis Avançats de Blanes (CEAB – CSIC); , , ,
2 Centre of Marine Sciences, CCMAR;
3 Creocean;
Las especies exóticas invasoras (EEI) constituyen una de las principales amenazas para la biodiversidad a escala global. Según la definición recogida en la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (artículo 3), una EEI es aquella especie “que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética” (https://www.boe.es/eli/es/l/2007/12/13/42). Por ello, su expansión puede alterar el funcionamiento de los ecosistemas, desplazar especies autóctonas y generar importantes impactos ecológicos y económicos.
El mar Mediterráneo es una de las regiones marinas más afectadas por las invasiones biológicas (Coll et al. 2010; Zenetos et al. 2022). Entre los principales vectores responsables de la introducción y dispersión de especies se encuentran el transporte marítimo, la acuicultura, el calentamiento de las aguas asociado al cambio climático y la conexión con el mar Rojo a través del Canal de Suez (Zenetos & Galanidi, M. 2020, Tiralongo et al., 2022). Como consecuencia, el número de especies no autóctonas registradas en esta cuenca ha aumentado de forma constante durante las últimas décadas (Zenetos et al. 2022).
En este contexto, el anélido poliqueto Alitta succinea (Leuckart, 1847) (Fig. 1A–B), perteneciente a la familia Nereididae, representa un caso particularmente interesante.

Figura 1. Ejemplares de Alitta succinea fotografiados en vivo (A) y fijado (B).
Se trata de una especie típicamente estuarina, caracterizada por una elevada tolerancia a las variaciones de salinidad, lo que le permite colonizar ambientes sometidos a importantes fluctuaciones ambientales (Mucciolo et al., 2021). Sin embargo, más allá de su plasticidad ecológica, A. succinea destaca por la complejidad de su historia biogeográfica y una distribución geográfica extraordinariamente amplia.
Aunque fue descrita originalmente en Helgoland (Alemania, Mar del Norte), su área de distribución nativa sigue siendo objeto de debate, si bien se ha sugerido que podría originaria de la costa Atlántica de América del norte, donde presenta una amplia distribución (Sato, 2013). No obstante, la presencia de la especie en numerosas regiones del planeta, incluyendo América del Norte y del Sur, Hawái, China, Sudáfrica, Australia, Grecia e Italia, ha llevado a cuestionar si todas estas poblaciones pertenecen realmente a una única especie.
De hecho, se ha demostrado que algunas de las poblaciones de “A. succinea” escondían un complejo de especies crípticas, lo cual ha conllevado la revalidación de taxones previamente considerados sinónimos, como Alitta acutifolia Ehlers, 1901 (Villalobos-Guerrero y Carrera-Parra, 2015). Así mismo, se han descrito nuevas especies, como Alitta yarae Álvarez, Desiderato & Mucciolo, 2023 en Brasil. Pese a esta compleja dimensión taxonómica, A. succinea ha sido también señalada frecuentemente como especie accidentalmente introducida y con un elevado potencial invasor (Ferreira et al., 2024). En algunos casos, además su introducción fue deliberada. Así ocurrió en los mares de Aral, Caspio y Negro, donde fue liberada como recurso alimentario destinado a favorecer las pesquerías comerciales regionales (Proskurina 1980; Glasby & Timm, 2008; Gillet et al. 2011; Ghasemi et al. 2013; Băncilă et al. 2023). Estas introducciones contribuyeron posteriormente a la expansión de la especie y constituyen uno de los ejemplos más conocidos de dispersión asistida por la actividad humana en este grupo de organismos.
El proyecto ALIEN-OCCICAT tiene entre sus objetivos la evaluación de la presencia y evolución temporal de A. succinea en diversas masas de agua costeras de la costa del Mediterráneo noroccidental. Para ello, aprovecha la información generada por diversas series temporales que abarcan más de tres décadas de muestreos. Estas incluyen tanto los estudios realizados en lagunas y sistemas costeros del sur de Francia en el marco de la colaboración entre el CEAB y la empresa Creocean, como los programas de seguimiento ecológico que el CEAB realiza para la Agència Catalana del Aigua a lo largo de todo el litoral catalán.
Hasta ahora, los datos analizados han permitido detectar poblaciones atribuidas a A. succinea en numerosas masas de agua a lo largo de la costa mediterránea francesa, al menos desde la década de 1990 (Fig. 2, Tabla 1).

Figura 2. Zona de estudio en las costas catalano-francesas del Mediterráneo Noroccidental.
Estos registros, junto con las poblaciones previamente documentadas en el Mar Adriático y en el Golfo Sarónico (Abbiati & Maltgliati, 1992; Mucciolo et al., 2021; Langeneck et al. 2023), sugieren que A. succinea podría encontrarse actualmente establecida en distintos sectores del mar Mediterráneo y formar parte de su fauna alóctona.
Sin embargo, las incertidumbres existentes sobre su origen biogeográfico aconsejan cautela. En concordancia con la propuesta de Langenet et al. (2023) consderamos que el estatus más apropiado para la situación actual de A. succinea en el Mediterráneo es el de especie criptogénica (sensu Carlton, 1992), es decir, una especie cuyo origen nativo o introducido no puede determinarse con certeza. Precisamente, uno de los principales objetivos de ALIEN-OCCICAT consiste en comparar morfológica y molecularmente las poblaciones mediterráneas y atlánticas para determinar si corresponden realmente a la misma entidad biológica, tal y como ya se ha demostrado para las poblaciones griegas (Langeneck et al. 2023).
Por el contrario, los estudios realizados hasta la fecha en las costas catalanas de la Península Ibérica no han detectado la presencia de A. succinea en ninguna de las localidades muestreadas, incluyendo la confirmación de dicha ausencia en el delta del Ebro mediante análisis de ADN ambiental (Xavier Turon, com. pers.). Ello sugiere que, que la especie todavía no habría alcanzado este sector del Mediterráneo occidental.
En varias de las lagunas costeras francesas estudiadas, en cambio, A. succinea llega a ser el único nereidido presente. En otras localidades coexiste con la especie autóctona Hediste sinesimplex Costa, Rocha, Martins, Venâncio, Ureña, Almeida, Ferreira, Christoffersen & Antunes, 2025 (previamente identificada como H. diversicolor O.F. Müller, 1776). Los patrones observados sugieren la existencia de una posible interacción competitiva entre ambas especies, ya que allí donde una alcanza densidades elevadas, la otra suele presentar abundancias reducidas o incluso desaparecer localmente. Este patrón resulta especialmente evidente en algunos sectores de la laguna de Berre próximos al polígono industrial de La Mède, donde el seguimiento temporal ha sido más intensivo (Fig. 3).

Figura 3. Seguimiento temporal de las poblaciones de Alitta succinea y Hediste sinesimplex en la Laguna de Berre (Mediterráneo noroccidental, Francia). Los datos representados corresponden a las medias anuales de las densidades máximas observadas en las estaciones muestreadas.
La distribución de los poliquetos en las lagunas costeras está fuertemente condicionada por variables ambientales como la salinidad, la granulometría del sedimento, el contenido de materia orgánica y la cobertura vegetal, que pueden afectar tanto a la composición de las comunidades como a la presencia o ausencia de determinadas especies (Dávila-Jiménez et al., 2019; Hernández-Alcántara et al., 2018). Por ello, el análisis conjunto de las variables fisicoquímicas de las más de cuarenta masas de agua que son objeto del presente estudio permitirá evaluar la influencia de estos factores sobre la distribución y abundancia relativa de A. succinea y H. sinesimplex.
En conjunto, los resultados obtenidos por ALIEN-OCCICAT contribuirán a mejorar el conocimiento sobre la ecología, distribución y estatus biogeográfico de A. succinea en el Mediterráneo occidental y su relación con las poblaciones de H. sinesimplex. Además, permitirán comprender mejor los mecanismos que favorecen la expansión de especies potencialmente invasoras en ecosistemas costeros especialmente vulnerables y evaluar sus posibles efectos sobre las poblaciones de especies nativas.







